Entre las espadas y paredes digitales: Psicodélicos y censura en la redes
Por Paula Bizzi Junqueira e Ibrahim Gabriell
Tal como ha sucedido con innúmeras cuentas de organizaciones y colectivos del campo psicodélico en los últimos años, Chacruna Latinoamérica enfrentó la deshabilitación de su cuenta de Instagram una vez más a inicios de este año. Tras un primer cierre en 2021, la historia se repitió en 2026. Después de meses de expectativa y un proceso de apelación opaco, la cuenta fue desactivada permanentemente sin una notificación clara.
Ante este escenario, se presentó un recurso legal formal con el apoyo de la abogada Victoria Cvitanovic, integrante de la junta directiva de Chacruna. Y aunque muchos usuarios crean que se trata de un acoso deliberado por parte de Meta, la experiencia legal sugiere que no se trata necesariamente de una persecución dirigida, sino de lo que miles de organizaciones enfrentan sistemáticamente: censura algorítmica debida a una IA mal gestionada.
La moderación de contenido en plataformas digitales no ocurre mediante una inspección humana cuidadosa; se basa en sistemas de inteligencia artificial que funcionan de forma probabilística y, a menudo, sin la supervisión humana adecuada. Recientemente, en el foro comunitario organizado por el Chacruna Institute titulado "The Psychedelic Press: Navigating Censorship, Ethics, and the Market", se analizó cómo fenómenos como el "Medic Update" de Google han reconfigurado las jerarquías de conocimiento en la red.
Estos algoritmos tienden a priorizar contenidos de clínicas de rehabilitación por encima de la educación en reducción de daños, de forma que esta lógica termina por invisibilizar los saberes ancestrales y las prácticas comunitarias, etiquetándolas erróneamente como "apología" o promoción del consumo.
En dicho debate, expertos como Shelby Hartman (Co-fundadora de DoubleBlind), Attila Szabo (Editor del Journal of Psychedelic Studies) y Deborah Parrish Snyder (correspondente de Synergetic Press) concluyeron que estos algoritmos tienden a priorizar contenidos de clínicas de rehabilitación por encima de la educación en reducción de daños, de forma que esta lógica termina por invisibilizar los saberes ancestrales y las prácticas comunitarias, etiquetándolas erróneamente como "apología" o promoción del consumo.
Arte de Mariom Luna.
Aunado a lo anterior, existe una contradicción flagrante en las políticas de Meta. Mientras las directrices de bienes y servicios restringidos prohíben compartir algunas experiencias relacionadas con el uso personal de sustancias, permiten irónicamente la promoción de alcohol, tabaco y armas de fuego, productos con repercusiones sociales y sanitarias devastadoras. Además, las directrices permiten “debatir o defender la legalidad de los enteógenos, o bien discutir sus méritos científicos o médicos”. A pesar de esta concesión declarada, la experiencia de Chacruna y de tantas otras cuentas educativas pone de manifiesto la arbitrariedad de la censura que Meta ha impuesto a sus usuarios con el pretexto de disuadir “actividades potencialmente dañinas”.
La automatización de la moderación de contenido en las redes genera resultados inconsistentes y medidas indiscriminadas como el "bloqueo en cascada", donde la suspensión de una cuenta reverbera sobre diversas cuentas asociadas por el simple hecho de compartir vínculos digitales o contenidos similares. Por otra parte, puede haber una línea muy tenue entre un contenido que promueve el consumo de sustancias y un contenido que informa o debate sobre tal, una distinción controvertible incluso para evaluadores humanos, de modo que es inevitable que estos sistemas de IA clasifiquen erróneamente algunos contenidos como inapropiados.
En otro foro de Chacruna, titulado “How Cybersecurity, AI and Social Media Shape Psychedelic Future?”, Victoria Cvitanovic, quien también es abogada especializada en medicina psicodélica, salud, ciberseguridad y privacidad de datos, junto a Milica Radovic Mandic, fundadora de Psilocybin San Francisco y asesora digital, de diseño y medios de Chacruna, reflexionaron sobre el modo en que los debates públicos en torno a psicodélicos ya no se encuentran mediados únicamente por los propios usuarios, periodistas o las propias instituciones, sino que también han pasado a incluir toda una gama de sistemas de recomendación, desde filtros automatizados hasta arquitecturas algorítmicas y modelos de lenguaje (LLM) impulsados por Inteligencia Artificial.
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Ahora bien, aunque estas tecnologías pueden ofrecer respuestas estructuradas y reconocer patrones de texto, carecen por completo de experiencia vivida, empatía biológica y capacidad para evaluar riesgos en tiempo real. De tal forma que, así como sería impensable e irresponsable dejar que una máquina actúe como guía o facilitador en una experiencia psicodélica — ya que la contención ética requiere de un humano capaz de leer el lenguaje corporal y sostener un vínculo relacional —, tampoco deberíamos delegar la supervisión y moderación de nuestras publicaciones a la inteligencia artificial, pues, en ambos casos, estaríamos siendo sujetos a la misma vulnerabilidad, que consiste en la ausencia total de contexto y comprensión humana.
Al depender de esta supervisión algorítmica incompleta y proclive al error, quedamos a merced de tecnologías que operan como “cajas negras”. Esto explica por qué una publicación sobre psilocibina puede ser permitida un día y censurada al día siguiente sin justificación alguna. Otros ejemplos de contenido marcado incluyen publicaciones informativas que advierten sobre dosificaciones e interacciones entre sustancias, relatos que exploran los aspectos positivos de los viajes psicodélicos, e incluso contenido educativo que ofrece información sobre el potencial terapéutico de estas sustancias, que se clasifican erróneamente como endosos al uso de drogas.
Y cuando los usuarios inician el proceso de apelación una capa adicional de arbitrariedad se revela, pues se trata de un mecanismo impersonal donde no hay posibilidad de argumentación por parte del usuario, ni prestación de cuentas por parte de las empresas tecnológicas. Los recursos son aceptados o denegados sin ninguna explicación, dejando en entredicho las conductas que supuestamente infringieron las normas comunitarias y los cambios que el usuario podría implementar para seguir utilizando la plataforma.
Estas oleadas de suspensiones son tan frecuentes que perder la cuenta se ha convertido casi en un rito de iniciación para el activismo en este campo.
Así, sin debida justificación o demostración de incumplimiento por parte de Meta y sin posibilidad de nueva apelación por parte de los usuarios, diversas cuentas que comparten contenido relacionado con psicodélicos vienen siendo suspendidas sistemáticamente. Como afirma el periodista Mattha Busby en un artículo escrito para DoubleBlind, estas oleadas de suspensiones son tan frecuentes que perder la cuenta se ha convertido casi en un rito de iniciación para el activismo en este campo.
Arte de Pedro Mulinga.
En el caso de los psicodélicos, el sesgo político agudiza esta falta de transparencia, visto que un contenido educativo a menudo es clasificado como inapropiado debido a la estigmatización y moralización de las terapéuticas, creencias, conocimientos y formas de ocio que circulan en torno a estas sustancias.
Con todo, las redes sociales han dejado de ser meras plataformas de interacción personal para convertirse en herramientas de trabajo y ejes del debate público. En el caso del campo psicodélico, estamos hablando de diferentes organizaciones que promueven educación, buenas prácticas, acceso y protección de los múltiples derechos que dicen respecto a la relación humana con estas sustancias.
Así, cuando estas cuentas son deshabilitadas, se pierden años de trabajo pedagógico y se desarticulan redes vitales de cooperación. En la práctica, las estrategias de mediación de contenido de estas plataformas restringen el derecho a la información y la participación en debates públicos importantes, limitando también la capacidad de movilización de los usuarios. Especialmente en el campo de la reducción de daños, donde el acceso a información basada en evidencia salva vidas, impedir la difusión de contenido que trata del tema de las drogas desde una perspectiva de salud pública se convierte en un verdadero desservicio a la sociedad.
Como ha señalado la internacionalista Alejandra Medina del proyecto Échele Cabeza, esta situación empuja a las organizaciones hacia la autocensura por miedo a sanciones arbitrarias. No obstante, y pese a que el entorno digital prioriza la controversia y el espectáculo, nos vemos entre la espada y la pared, visto que no es sostenible abandonar estos canales de diseminación, pero tampoco es aceptable someterse pasivamente a la censura.
En Chacruna Latinoamérica hemos decidido mantener una presencia virtual sólida para defender el derecho a la información, la autonomía cultural y la libertad cognitiva.
Así que en Chacruna Latinoamérica hemos decidido mantener una presencia virtual sólida para defender el derecho a la información, la autonomía cultural y la libertad cognitiva. De este modo, nuestra convicción institucional es más que clara, pues más allá de las barreras algorítmicas que obstaculicen nuestra misión, el objetivo central es construir un mundo donde las plantas sagradas y las tradiciones culturales sean protegidas, valoradas y comprendidas como parte de nuestra identidad cultural. Ante la ofensiva digital, dar respuesta es hacer frente a la censura y alimentar la resistencia educativa.
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"Protecting Sacred Plants, Advancing Psychedelic Justice"
(En defensa de las plantas sagradas, promoviendo la justicia psicodélica)
Capa de Michelle Velasco.
Paula Bizzi Junqueira
Paula Bizzi Junqueira es una antropóloga brasileña que se dedica al campo de la antropología de la salud. Su investigación aborda las intersecciones entre los fenómenos de salud y las prácticas espirituales, abarcando temas como chamanismo, ontologías relacionales, disciplinas espirituales y salud mental. Paula es Coordinadora de los Programas Educativos del Instituto Chacruna.
Ibrahim Gabriell
Ibrahim Gabriell es un investigador multidisciplinario de los estados ampliados de conciencia. Es profesor de Estudios de Comunicación y Psicología Transpersonal en el estado de Chiapas (México) y copresentador de los podcasts de Mindsurf “Transformaciones de la Conciencia” y “Psyche & Cosmos”. Ibrahim es Asociado de Comunicaciones, Medios y Web del Instituto Chacruna y cofundador de la sociedad académica Vía Synapsis.